Cuando empecé a pintar ropa fue gracias al consejo de una gran mujer chamana de casi 2 metros de alto, rastas largas albinas y ojos azules, originaria de Holanda, primera generación de hippies "flower power" en la ciudad de México, nieta de la familia holandesa dueños del petróleo en México antes de darles la concesión a Pemex. En ese entonces yo estaba recién llegada al país de norteamérica y vivía en Puerto Morelos, un pueblo pesquero del caribe tan tranquilo que era mejor conocido como "Muerto Morelos". Esta gran mujer que ya no se encuentra en este plano físico me enseñó en breves palabras cómo pintar camisetas a mano. Doblas la playera, le haces unos nudos, la tiñes y ya. Con esas sabias y escuetas palabras empecé mi camino en el maravilloso arte de la pintura en ropa.
Primero empecé con una amiga, comprando playeras baratas y tinturas de baja calidad. Luego seguí sola, conseguí pigmentos artesanales especiales para batik y les agregaba diseños con el plumón negro, copiando tatuajes de revistas, elegidos por amigos que me pedían de a 3 playeras porque la economía era fructífera y los costos muy bajos. También hacía algo de ropa de playa y bolsitos pintados de manta. Me iba muy bien, tenía pedidos de boutiques y hoteles de la Riviera Maya. Pero no seguí porque mis malas decisiones en lo sentimental no dejaban que mi creatividad y pasión por mi trabajo fluyeran en una manera armoniosa. Además mis ansias por viajar y experimentar el México enteógeno impedían la estabilidad necesaria para llevar adelante el negocio.
Tiempo después, comencé a soñar mis primeros garabatos, inspirados en las cartas de tarot, los ángeles y el estudio de la metafísica junto con el gnosticismo de Samael Awn Weor. Para ese entonces, yo vivía en Puerto Vallarta, estaba metida en una relación tormentosa con un tatuador agresivo, amante de las drogas y el psytrance con el que finalmente puse un estudio de tatuajes a una cuadra de uno de los malecones más bellos y pintorescos de todo el país. En esa época ya pintaba con pincel y acrílicos pero mis trazos eran tímidos y la mano estaba un poco tiesa.
Luego de una dolorosa separación con el único hombre que me marcó a fuego, regresé a mi amado caribe mexicano y fui reconstruyendo mi vida poquito a poco. Pasé por Tulúm, Xcaret y finalmente regresé a Puerto Morelos. Renté un cuarto de 2 x 2, y allí seguí pintando camisetas, practicando la proyección astral con un chamán que vivía a cientos de kms de distancia y dibujando mandalas por las madrugadas mientras escuchaba Massive Attack con el Ipod, comiendo arroz y tortillas como desayuno, almuerzo y cena. Ganaba a duras penas para la renta pero los descubrimientos que tuve sobre los secretos de la vida y el universo fueron tan maravillosos que mitigaban el hambre y la locura.
Los diseños fluían, la creatividad afloraba.
Hoy, 12 años después, comienzo un nuevo ciclo con nueva marca y logo. Full Love Alchemist, inspirado en el fabuloso animé japones Fullmetal Alchemist.
Me considero una alquimista del amor, una transmutadora de la energía del rayo violeta. Mis diseños exclusivos son creados con dedicación y detalle, la finalidad es elevar la frecuencia vibratoria del que los usa. Ninguna camiseta o playera es igual. Si quieres algo con estilo y originalidad, Full Love Alchemist es lo que buscas. Hecho en México con Amor. Me despido hasta el próximo blog. <3
María Nöel Zisa
Diamante DiLight
Primero empecé con una amiga, comprando playeras baratas y tinturas de baja calidad. Luego seguí sola, conseguí pigmentos artesanales especiales para batik y les agregaba diseños con el plumón negro, copiando tatuajes de revistas, elegidos por amigos que me pedían de a 3 playeras porque la economía era fructífera y los costos muy bajos. También hacía algo de ropa de playa y bolsitos pintados de manta. Me iba muy bien, tenía pedidos de boutiques y hoteles de la Riviera Maya. Pero no seguí porque mis malas decisiones en lo sentimental no dejaban que mi creatividad y pasión por mi trabajo fluyeran en una manera armoniosa. Además mis ansias por viajar y experimentar el México enteógeno impedían la estabilidad necesaria para llevar adelante el negocio.
Tiempo después, comencé a soñar mis primeros garabatos, inspirados en las cartas de tarot, los ángeles y el estudio de la metafísica junto con el gnosticismo de Samael Awn Weor. Para ese entonces, yo vivía en Puerto Vallarta, estaba metida en una relación tormentosa con un tatuador agresivo, amante de las drogas y el psytrance con el que finalmente puse un estudio de tatuajes a una cuadra de uno de los malecones más bellos y pintorescos de todo el país. En esa época ya pintaba con pincel y acrílicos pero mis trazos eran tímidos y la mano estaba un poco tiesa.
Luego de una dolorosa separación con el único hombre que me marcó a fuego, regresé a mi amado caribe mexicano y fui reconstruyendo mi vida poquito a poco. Pasé por Tulúm, Xcaret y finalmente regresé a Puerto Morelos. Renté un cuarto de 2 x 2, y allí seguí pintando camisetas, practicando la proyección astral con un chamán que vivía a cientos de kms de distancia y dibujando mandalas por las madrugadas mientras escuchaba Massive Attack con el Ipod, comiendo arroz y tortillas como desayuno, almuerzo y cena. Ganaba a duras penas para la renta pero los descubrimientos que tuve sobre los secretos de la vida y el universo fueron tan maravillosos que mitigaban el hambre y la locura.
Los diseños fluían, la creatividad afloraba.
Hoy, 12 años después, comienzo un nuevo ciclo con nueva marca y logo. Full Love Alchemist, inspirado en el fabuloso animé japones Fullmetal Alchemist.
Me considero una alquimista del amor, una transmutadora de la energía del rayo violeta. Mis diseños exclusivos son creados con dedicación y detalle, la finalidad es elevar la frecuencia vibratoria del que los usa. Ninguna camiseta o playera es igual. Si quieres algo con estilo y originalidad, Full Love Alchemist es lo que buscas. Hecho en México con Amor. Me despido hasta el próximo blog. <3
María Nöel Zisa
Diamante DiLight

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